Trampas de graves vs. paneles acústicos: ¿cuál necesita tu espacio?

Comprar unos paneles, pegarlos en la pared y esperar que el sonido mejore es uno de los errores más comunes en acústica. A veces funciona, pero muchas veces la persona vuelve a escribirnos diciendo que "los graves siguen retumbando raro". El motivo casi siempre es el mismo: se trató el problema equivocado con la herramienta equivocada.

Dos problemas distintos, dos soluciones distintas

Los graves (bajo, bombo) tienen ondas muy largas que se acumulan en las esquinas de la sala, generando ese retumbe descontrolado. Los medios y agudos, en cambio, rebotan en ángulo contra paredes y techo, creando los "primeros reflejos" que ensucian voces y mezclas con un eco metálico.

 

 

Las trampas de graves son paneles gruesos (10 cm o más) que van en las esquinas, justamente porque ahí es donde se acumula la energía de baja frecuencia.

 

Los paneles acústicos son más delgados y se ubican en los puntos de primera reflexión de paredes y techo, donde controlan medios y agudos.

 

¿Cuál necesitás?

Guiate por el síntoma:

  • Graves exagerados o retumbe en ciertas zonas → necesitás trampas de graves en las esquinas.
  • Voces poco claras, eco metálico, mezcla "con niebla" → necesitás paneles en los puntos de reflexión.

En la mayoría de los espacios —estudios, salas de ensayo, oficinas, home cinema— lo ideal es combinar ambas soluciones. Tratar solo una suele dejar la sensación de que algo sigue sin sonar bien.

Contanos las medidas de tu espacio y para qué lo usás, y te armamos una propuesta a medida.